Confinados
El marzo de 2020 fuimos confinados en casa. Un virus misterioso acechaba a la población y las autoridades consideraron conveniente encerrarnos a todos en nuestros hogares.
De repente, los proyectos profesionales del sector cultural (ya no digamos vitales) de millones de personas se vieron comprometidos. Yo mismo dudaba sobre si podría seguir haciendo conciertos. Además, ¿qué pasaría con las clases de percusión que daba cada día?
Estas incertidumbres, unidas a una crisis personal profunda, me llevaron a buscar nuevas vías de expresión musical y de uso de la música como elemento unificador de grupos de personas.
Aquellos meses me hice una pregunta que todavía hoy recuerdo: ¿qué papel tendremos los músicos en un mundo donde la tecnología asume cada vez más funciones y la música en directo puede desaparecer de un día para otro?
Llegué a una conclusión que todavía hoy guía mi trabajo: pase lo que pase, las personas seguiremos necesitando encontrarnos, compartir experiencias, cantar, movernos y crear ritmo juntos.
Un amigo me habló de un método, TaKeTiNa. En pocas palabras, me explicó que combinaba mindfulness, ritmo y movimiento. Me atrajo de inmediato. Cuando las restricciones de movimiento fueron más laxas me apunté a un fin de semana introductorio con su creador, Reinhard Flatischler, en Viena. Era el 17 de septiembre de 2021. Pocas veces había tenido tanta necesidad de hacer un viaje.
Hora de viajar
Entrar en Austria fue pesado: restricciones muy rígidas hicieron peligrar la aventura. Cargado de paciencia, mascarillas y la famosa prueba PCR bajo el brazo, aterricé en Viena.
Llegar a la casa particular donde se realizaba la actividad no fue fácil. Estaba en la parte más alejada de un pequeño pueblo al oeste de Viena: Purkersdorf. Nada más llegar, me recibieron cálidamente Reinhard y su esposa y asistente Anna.
La casa era única: un edificio de dos plantas, moderno y luminoso, lleno de ventanales y terrazas de parqué, rodeado de extensos jardines con cabañas de más de trescientos años de antigüedad, dispersas aquí y allá y hoy deshabitadas.
Hicimos las presentaciones con el resto de participantes en una sala muy cálida y llena de instrumentos de percusión por todas partes: instrumentos gigantes de Taiko, arte milenario japonés.
Los otros participantes venían de distintos países de Europa, todos unidos por este sentimiento de curiosidad y nervios a la vez. Había un invitado especial: Estas Tonne, guitarrista ucraniano virtuoso, muy famoso en Austria, Alemania y alrededores.
El auténtico viaje
Después de una breve charla de presentación, empezamos con el primer “viaje” TaKeTiNa. En poco tiempo estábamos sincronizados en una amalgama de ritmos diferentes de pies, manos y voces.
Estuvimos así todo el día, haciendo un viaje tras otro. Lo llamo “viaje” porque cuando uno comienza un ejercicio TaKeTiNa realmente está iniciando una experiencia TaKeTiNa hacia las profundidades físicas, psicológicas y espirituales de uno mismo.
La parte física
Físicamente, TaKeTiNa se basa en una serie de movimientos concretos del cuerpo, sobre todo de las piernas, y en recitar diversas sílabas con la voz. Todo ello hecho en grupo formando un círculo.
Los movimientos son laterales o hacia delante y hacia atrás, siempre muy suaves, sin brusquedad. Estos movimientos desarrollan el equilibrio de forma sutil y ayudan a tomar conciencia del propio cuerpo. En pocos minutos se convierte en un movimiento sin mente, “que va solo”.
El inicio del ejercicio es la voz, la repetición continua de sílabas concretas que ayudan a conectar con uno mismo y con el grupo. Después se añade el movimiento del cuerpo. Cuando estos dos elementos están consolidados se incorporan los golpes de manos. Ya tenemos las tres capas: pies, manos y voz. Posteriormente se añaden improvisaciones del líder que guían al grupo hacia un estado más profundo de conexión.
La parte psicológica
Psicológicamente el universo TaKeTiNa es infinito. Aquí entran en juego los aspectos personales de cada participante y se reflejan en la experiencia del grupo.
Hay quien tiene miedo a equivocarse, hay quien proyecta los errores hacia los demás. Son dinámicas que a menudo reflejan patrones del día a día.
Una de las máximas del método es que “lo que se transforma dentro del círculo mejora fuera”.
La parte espiritual
Espiritualmente tampoco hay límites. La experiencia puede relacionarse con prácticas de mindfulness o meditación, siempre a través del ritmo y el cuerpo.
Me han quedado grabadas varias experiencias de plenitud, donde el cuerpo se movía solo mientras se realizaban polirritmias complejas de pies, manos y voz.
En una de las estancias en Viena, después de la formación, llegué a casa con una sensación de flujo energético constante durante varios días.
Formación
Me adelanto a lo que vino después de aquel fin de semana introductorio. Tras conocer el sistema y a su creador en Viena, decidí profundizar.
Al cabo de pocas semanas invité a Reinhard y a su esposa a Cataluña para impartir un retiro de cuatro días de TaKeTiNa en Can Benet Vives, en el parque natural del Montnegre.
Se celebró del 11 al 14 de julio de 2022 con participantes de 10 países y 3 continentes.
En aquel retiro decidí realizar el curso de instructor de TaKeTiNa, un proceso de dos años.
Durante este tiempo viajé a Viena dos semanas cada cuatro meses.
Fue intenso y enriquecedor. Paralelamente continué organizando un retiro anual en Can Benet Vives.
Actualmente
He incorporado los conocimientos de TaKeTiNa adquiridos en el servicio que ofrezco a empresas a través de Corella Music Experience.
Cuando empecé a trabajar con equipos de empresa me di cuenta de que muchos de los principios de TaKeTiNa encajaban con los objetivos del trabajo en grupo.
Las personas llegan a menudo cargadas de estrés, dispersas e inmersas en el ritmo del día a día. Antes de construir una pieza de percusión o trabajar la cohesión, es necesario reconectar con uno mismo.
Es aquí donde los principios de TaKeTiNa aportan un valor extraordinario. A través del pulso, del movimiento y de la voz, los participantes entran en un estado de atención compartida.
A partir de este punto, la percusión corporal, los Boomwhackers, el círculo de tambores y las dinámicas de coaching adquieren una profundidad completamente distinta.
Por eso hoy TaKeTiNa ya no es una actividad independiente dentro de mi trabajo: es la inspiración que prepara el terreno para que la experiencia tenga un impacto mucho mayor.



