Dinàmiques de percussió per a empreses: com activar un auditori en només 10 minuts

Dinámicas de percusión para empresas: cómo activar un auditorio en sólo 10 minutos

Los organizadores de congresos, convenciones y conferencias comparten un mismo reto: cómo captar la atención del público desde el primer minuto y mantenerla a lo largo de toda la jornada. Cada vez más empresas incorporan dinámicas de percusión para empresas como una solución eficaz ante este desafío.

Los asistentes llegan después de un trayecto a veces largo, de una reunión previa, de responder correos electrónicos o de conversar durante la pausa del café. Aunque están presentes físicamente, a menudo todavía no lo están mentalmente. Este hecho tiene un impacto directo en la calidad de las ponencias que vendrán después.

Cada vez más empresas buscan formas de activar a la audiencia antes de una conferencia o de recuperar su atención entre dos ponencias. Una de las herramientas más eficaces para conseguirlo es el ritmo.

¿Por qué funciona el ritmo?

El ritmo es un lenguaje universal. No necesita traducción, conocimientos previos ni habilidades musicales. Todo el mundo tiene un corazón que late, una respiración, una forma de caminar. El ritmo forma parte de la naturaleza humana.

Cuando un grupo de personas comparte una misma pulsación ocurre un fenómeno muy interesante: las personas empiezan a sincronizarse.

Esta sincronización no es solo musical. También es intencional, emocional y social. De hecho, diversos estudios han relacionado la música y el ritmo compartido con la reducción del estrés y la mejora del bienestar general, tal como recoge este artículo de Harvard Health Publishing.

Por eso, después de una dinámica rítmica bien dirigida, es habitual observar un grupo más despierto, más receptivo y con una mayor sensación de pertenencia.

No es casualidad que muchas culturas hayan utilizado el ritmo durante siglos para reunir comunidades, celebrar momentos importantes o prepararse antes de una actividad colectiva.

Una alternativa a los tradicionales icebreakers

Durante muchos años, los llamados icebreakers se han basado en presentaciones, preguntas o pequeños juegos. Aunque pueden funcionar, a menudo generan cierta incomodidad, especialmente en públicos muy corporativos.

La percusión ofrece una alternativa muy diferente.

No hace falta explicar quién eres. No hace falta hablar delante de los demás.

Solo hay que seguir una pulsación.

En pocos minutos desaparece la tensión inicial y el grupo empieza a actuar como un conjunto.

Este es precisamente uno de los objetivos de las dinámicas de percusión para empresas en convenciones y conferencias: transformar un conjunto de individuos en una audiencia conectada.

Percusión corporal: el primer instrumento es nuestro cuerpo

La percusión corporal es probablemente la disciplina más accesible de todas.

No requiere instrumentos, no necesita preparación previa y puede realizarse con cientos de personas al mismo tiempo.

Mediante palmadas, golpes suaves en el pecho, en los muslos o pequeñas secuencias de movimiento, el grupo construye ritmos sencillos que van aumentando progresivamente en complejidad.

Más allá del aspecto musical, estas dinámicas trabajan aspectos muy interesantes dentro del entorno profesional.

La atención sostenida, la escucha activa, la coordinación, la rapidez de respuesta y la capacidad de adaptación son competencias que aparecen de forma natural mientras el grupo intenta mantener un ritmo compartido.

Además, la percusión corporal tiene una gran ventaja logística: puede realizarse tanto en un teatro como en un auditorio, una sala de convenciones o incluso en una reunión de empresa.

Boomwhackers: convertir una sala en una orquesta

Otra herramienta muy potente son los tubos Boomwhackers.

Se trata de tubos de plástico de diferentes colores, cada uno afinado en una nota concreta. Cuando se golpean suavemente contra la mano, un muslo o una superficie, producen un sonido muy agradable.

Su gran ventaja es que cualquier persona puede tocarlos desde el primer minuto.

No hace falta saber música.

El facilitador distribuye los tubos entre los participantes y, mediante instrucciones muy simples, transforma al grupo en una auténtica orquesta.

Este tipo de dinámica pone de manifiesto una idea muy interesante para el mundo empresarial: cada persona tiene una función específica, pero solo cuando todas actúan de forma coordinada aparece el resultado final.

Es una metáfora muy potente sobre la colaboración entre departamentos, la confianza y la importancia de la escucha.

Más allá del entretenimiento

Es habitual pensar que una actividad musical solo sirve para divertir.

Pero una buena intervención de ritmo va mucho más allá.

Cada ejercicio es una oportunidad para observar cómo responde un grupo ante un reto compartido.

¿Qué ocurre cuando aparece un error?

¿Quién toma la iniciativa?

¿Quién escucha?

¿Quién acelera?

¿Quién espera?

Sin necesidad de hacer largas explicaciones, estas situaciones aparecen de forma espontánea y permiten establecer paralelismos muy interesantes con el funcionamiento cotidiano de los equipos.

Por este motivo, muchas empresas incorporan estas actividades dentro de programas de liderazgo, cohesión o desarrollo de equipos.

¿Cuándo es mejor incorporar una dinámica de percusión para empresas?

Hay varios momentos especialmente adecuados.

El primero es justo antes de comenzar una jornada de conferencias.

Es una excelente manera de captar la atención y preparar al público para escuchar.

Un segundo momento muy interesante es después de la pausa del café o de la comida.

Es habitual que, al volver a la sala, el nivel de energía disminuya considerablemente. Una intervención de 10 o 15 minutos es suficiente para recuperar la concentración de forma natural.

También puede funcionar como cierre de una convención, dejando a los asistentes con una experiencia compartida que difícilmente olvidarán.

¿Grupos grandes? Ningún problema

Una de las preguntas más habituales es si este tipo de dinámicas funcionan con grupos muy numerosos.

La respuesta es sí.

Cuando están bien diseñadas, es posible dirigir actividades con más de cien personas manteniendo un alto nivel de participación.

En estos casos, el lenguaje corporal del facilitador, la claridad de las instrucciones y una buena sonorización se convierten en factores esenciales.

El objetivo no es que cada participante haga exactamente lo mismo, sino que todos compartan una misma experiencia.

El valor de una experiencia compartida

Las convenciones suelen estar llenas de datos, gráficos, estrategias y objetivos.

Todo ello es imprescindible.

Pero las personas recordamos especialmente aquellos momentos que nos hacen sentir algo.

Cuando un auditorio entero crea un mismo ritmo, aparece una sensación difícil de explicar con palabras.

Durante unos minutos desaparecen los cargos, los departamentos y las responsabilidades individuales.

Solo queda un grupo de personas escuchándose mutuamente.

Y esa sensación de conexión es, probablemente, el mejor punto de partida para escuchar las ideas que vendrán después.

Corella Music Experience Grandes Espacios

Ese es precisamente el propósito de Corella Music Experience Grandes Espacios.

Se trata de intervenciones breves, dinámicas y altamente participativas, especialmente diseñadas para teatros, auditorios, congresos y convenciones.

Mediante la percusión corporal, los tubos Boomwhackers y otras dinámicas rítmicas, los participantes experimentan en primera persona conceptos como la sincronización, la coordinación, la escucha activa y el trabajo conjunto.

No son conciertos ni espectáculos.

Tampoco son talleres de música convencionales.

Son experiencias breves que utilizan el ritmo como herramienta para activar la atención, generar cohesión y crear una energía compartida que acompañe el resto de la jornada.

En un entorno empresarial en el que cada vez se habla más de cultura organizativa, colaboración y bienestar, dedicar solo quince minutos a conectar a las personas puede marcar una gran diferencia. Por ello, cada vez más organizaciones apuestan por dinámicas de percusión para empresas como parte de sus eventos corporativos.

Porque antes de tomar buenas decisiones, antes de comunicar una nueva estrategia o antes de inspirar a una organización, hay una pregunta muy sencilla:

¿Estamos realmente conectados?

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