Beneficis psicològics de tocar música en grup

Beneficios psicológicos de tocar música en grupo

La música forma parte de nuestra humanidad desde siempre. No solo para escuchar, sino para crear y compartir con otras personas. Cuando tocamos en grupo, ya sea en un taller de ritmo o en una experiencia de percusión, la música deja de ser un acto individual para convertirse en una experiencia colectiva que aporta beneficios psicológicos profundos y duraderos.

En este artículo exploraremos cómo la música en grupo puede influir positivamente en nuestra salud mental, las relaciones sociales y el bienestar emocional, con evidencia científica que lo respalda.

1. La música en grupo y la salud mental

Cuando participamos activamente en una experiencia musical con otras personas, se desencadena una serie de mecanismos psicológicos beneficiosos. La investigación científica muestra que la práctica musical activa, como tocar, cantar o marcar el ritmo junto a otras personas, está asociada con la reducción de la ansiedad, menos síntomas de depresión y una mejora de la autoestima. Este efecto perdura más allá del momento musical e impacta directamente en la percepción de la salud emocional y mental de las personas participantes.

Además, un amplio estudio de revisión destaca que tanto la participación activa como la pasiva en actividades musicales pueden disminuir el aislamiento social, aumentar la sensación de pertenencia y reforzar la percepción de apoyo social (véase la referencia científica al final del artículo).

2. Reducción del estrés y regulación emocional

Uno de los beneficios más inmediatos de tocar música en grupo es la reducción del estrés. Cuando estamos con otras personas tocando o siguiendo el ritmo, los niveles de cortisol, la hormona del estrés, disminuyen, mientras que los sistemas de recompensa del cerebro se activan. Esto no solo nos hace sentir más relajados, sino que también potencia la liberación de dopamina y otros neurotransmisores asociados al placer y la motivación.

Por ello, actividades como Ritmos que transforman, Percusión corporal o Ritmo vital no solo son divertidas, sino que actúan como un verdadero regulador emocional. Participar en estas sesiones permite procesar y expresar emociones de una manera segura, creativa y compartida.

3. Fomento de la conexión y la empatía

La música en grupo crea sincronización entre las personas participantes. Este fenómeno no es solo metafórico: cuando las personas tocan juntas, su actividad cerebral tiende a sincronizarse, lo que refuerza la sensación de conexión y confianza. Estos procesos favorecen la empatía y la cooperación, que están en el corazón de las relaciones humanas saludables.

Un estudio publicado por una revista científica reconocida demuestra que la participación en actividades musicales colectivas incrementa los comportamientos prosociales, mejora las habilidades de cooperación y refuerza las relaciones interpersonales.

4. Aumento de la autoestima y el sentimiento de pertenencia

Participar en música en grupo otorga un rol activo y visible a cada persona. Superar retos, escuchar y responder a las demás personas o lograr un ritmo conjunto aumenta la confianza en uno mismo y la sensación de eficacia personal. Este es, al menos, uno de los efectos que se observan en personas que participan regularmente en actividades musicales colectivas.

Además, formar parte de un grupo con un objetivo común, crear música, genera un sentido de pertenencia que muchas personas describen como una experiencia de comunidad o «familia musical».

5. Beneficios cognitivos y emocionales

La práctica musical en grupo no solo nos conecta emocionalmente, sino que también tiene implicaciones positivas en funciones cognitivas como la atención, la memoria y la coordinación. Así, la música actúa como una forma holística de ejercicio mental y emocional que beneficia múltiples aspectos de nuestro funcionamiento psicológico.

6. Aplicaciones prácticas: cuando la música se convierte en terapia

En contextos terapéuticos, la música en grupo se utiliza para reforzar la recuperación emocional y social. Por ejemplo, programas de percusión terapéutica han demostrado ser útiles para la rehabilitación de personas con dificultades emocionales o una socialización reducida, ofreciendo un espacio de expresión alternativo e integrador.

Este tipo de enfoque es paralelo a algunas de las propuestas que realizamos a través de las sesiones de experiencias rítmicas como Taketina o Boomwhackers, donde el ritmo y la colaboración se convierten en herramientas de transformación personal.

7. Música y comunidad: impacto a largo plazo

Cuando la música se convierte en una práctica regular dentro de un grupo, sus efectos psicológicos se consolidan y se extienden más allá de la sala de práctica. Se desarrollan vínculos duraderos, se refuerza la resiliencia ante situaciones difíciles y se crea una red de apoyo mutuo. Esto contribuye a la salud psicológica colectiva e individual.

Conclusión: la fuerza psicológica del ritmo compartido

Los beneficios psicológicos de la música en grupo no son solo una impresión emocional agradable, sino un fenómeno avalado por estudios científicos y una experiencia humana universal. Desde la regulación del estrés hasta el refuerzo de la autoestima, la música colectiva actúa como un potente catalizador del bienestar emocional y social.

Si quieres experimentar estos beneficios de primera mano, invito a todo el mundo a unirse a nuestras actividades y talleres para descubrir cómo la música puede transformar no solo tu estado de ánimo, sino también tu relación con los demás.

Ignasi Corella

Enlace científico recomendado

Consulta este artículo de revisión que sintetiza los efectos de la participación musical en la salud y el bienestar: Role of music in promoting health and wellbeing.

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